DialoguE y los Cuatro Umbrales del Aprendizaje de una Lengua

La efectividad de DialoguE

Conseguir que un principiante total se comunique, en dos semanas, en una lengua extranjera, o aportar importantes mejoras a nivel oral en un estudiante de nivel avanzado: éstos son los logros de DialoguE. A pesar de su origen relativamente reciente, su método se ha convertido en una referencia estándar para el aprendizaje de una lengua. El motivo: cualquier nivel, principiante o avanzado, todos los estudiantes hacen enormes progresos en sólo unos cuantos días.

El secreto

Mientras que la fórmula de DialoguE (1) no revela ningún secreto genuino, lo que sí hace es crear, sin tener que memorizar, las condiciones en las que los estudiantes aprenden sus propias lenguas maternas. El método recrea el ambiente natural en el que los estudiantes aprendieron sus lenguas originales y las hicieron suyas. Sin embargo, existe una diferencia entre un niño que aprende su primera lengua y un adulto que quiere aprender otra, una barrera que debe ser superada o en caso contrario la segunda lengua permanecerá inaccesible. Aquí vamos a hablar de las barreras sicológicas y fisiológicas.

Se aprende a hablar una lengua en varios pasos. ¿Cuáles son los cuatro más importantes y los umbrales más desalentadores a los que los estudiantes se enfrentan? Jean-Claude Narcy, en su libro “Aprender una lengua extranjera” (2), sugiere que los cuatro umbrales son: el sicológico, el de la compresión oral, el cultural y el lingüístico. ¿Cómo pueden cada uno de estos retos relacionarse con la estrategia que utiliza DialoguE?

El umbral sicológico

Lo que a menudo le falta al estudiante es más confianza en sí mismo: la liberación del miedo a comunicarse en una lengua extranjera, de cometer errores, de los obstáculos planteados por los profesores y otros estudiantes. Krashen (3) denomina a esto “disminución del filtro afectivo” y es esencialmente, por darle un nombre, una prioridad de prioridades. Es mejor comunicarse valientemente, incluso si se cometen errores, que no comunicarse en absoluto.

¿Cómo aportamos a los estudiantes esa confianza en sí mismos y evitamos las estrategias de defensa que inhiben el proceso de aprendizaje?

Cómo inculcar confianza en sí mismo

Lo esencial es averiguar cómo aprende mejor un estudiante en particular. El estilo de aprendizaje depende de su estilo de vida, pero también de las necesidades interpersonales.

Como Jung descubrió, las personas tienen cuatro necesidades interpersonales fundamentales: las necesidades de validación, de aceptación, de éxito y de seguridad.

La formación Persona (4) permite al profesor averiguar rápidamente la necesidad fundamental del estudiante; el objetivo que inconscientemente el mismo estudiante, así como el profesor, tratarán de lograr. En las relaciones interpersonales, de acuerdo con Charles Osgood, nos revelamos a nosotros mismos como dominantes o conformistas, y a nivel emocional, somos más comunicativos o reservados. De acuerdo con la tabla abajo detallada, se cree que el estudiante dominante y comunicativo se impulsa principalmente por la necesidad de la validación (mostrando su propia valía), el no dominante y comunicativo, por la necesidad de ser aceptado. La personalidad dominante y reservada necesita alcanzar un nivel de resultados rápidos, mientras que el no dominante y reservado necesita conseguir una sensación de seguridad (aprender con el mejor método, estar seguro de que el método está funcionando y está cubriendo todas las bases importantes).

  Comunicativo Reservado
Dominante Apreciación Realizaciones
No Dominante Aceptación Seguridad

Al responder a la necesidad fundamental del estudiante, el método evita la frustración del mismo. En casos en los que a los estudiantes se les da la oportunidad de demostrar que han mejorado (apreciación), que están colaborando (aceptación), que rápidamente están superando tareas de dificultad (realizaciones) o que están viendo que están cubriendo todos los pasos (seguridad), los estudiantes se frustran rápidamente y se desmotivan, a pesar de su actitud hacia la lengua meta. El mismo resultado se da cuando el profesor malinterpreta las necesidades del estudiante, por ejemplo avanzando lentamente, detallando todo paso a paso, cuando la necesidad real del estudiante es demostrar un progreso.

¿Cómo motivar?

Para guiar a un estudiante hacia el progreso, no es suficiente con disminuir su “filtro afectivo” y aportarle confianza en sí mismo; todo buen profesor sabe que debe motivar al estudiante. En la medida que el profesor se encarga de la necesidad fundamental del estudiante, mantiene viva la motivación. Toda la implicación del profesor debería tener como objetivo el mantener la motivación. Vamos a ver el método de aportar reacción al estudiante y reducir la tensión y los mecanismos de defensa.

Reacción

Decir “bravo” a alguien que necesita apreciación, darle la mano a un estudiante que necesita ser aceptado, o decirle que su contribución tiene un valor, felicitar al estudiante que necesita ver un progreso tangible, puntuar con un ”perfecto” la actuación de la persona que necesita seguridad, son algunos de los caminos para que un profesor pueda mantener la motivación del estudiante. Por el contrario, no es útil, incluso es peligroso, aplaudir a una persona cuyo objetivo en la vida es demostrar competencia (necesidad de seguridad).

Reducir la tensión

Es importante saber que algunos estudiantes necesitan un poco de tiempo antes de entrar en materia, mientras que otros prefieren lanzarse de cabeza. El reservado y dominante no necesita muchos preámbulos. Si el no dominante y reservado necesita un poco de tiempo, el dominante comunicativo también, aunque el no dominante y comunicativo necesita muchísimo tiempo antes de entrar en materia. El profesor debe trabajar con paciencia con el último o corre el riesgo de que su motivación desaparezca.

Posicionamiento de defensa

Aprender (este punto es tan obvio que tenemos que repetirlo) es aceptar un cambio, desestructurar para estructurar. El proceso, a menudo, genera una postura defensiva por parte del estudiante. Los primeros temas de inicio para el estudiante, en relación con una nueva lengua, son (no podemos hacer más hincapié) críticos. En cada grupo encontramos cuatro combinaciones de actitudes diferentes, dependiendo de si al estudiante le gusta la lengua meta o siente antipatía por ella, y esto combinado con el nivel de confianza en sí mismo. Podemos resumir las tendencias en la siguiente tabla:

Condiciones sicológicas Me gusta la lengua meta Puedo hablarla
Muy difícil
-
-
Difícil
-
+
Bien
+
-
Muy bien
+
+

Si el profesor se pone en el lugar del estudiante puede anticiparse a los parones que pueden producirse. Si él, además se muestra suficientemente flexible para darse cuenta de que las necesidades de los estudiantes son más importantes que las suyas propias, él crea, al responder ante esas necesidades, independientemente de las necesidades o los mecanismos de defensa del estudiante, un clima conductivo para el estudio, la concentración y la emulación. Por lo tanto, para ser efectivo tiene que conocerse a sí mismo, siguiendo a Sócrates, pero también conocer a los demás y modificar su propio estilo personal como corresponda. La tabla abajo detallada resume los puntos necesarios para evitar la desmotivación del estudiante y para ser capaz, en caso contrario, de mantener la motivación apoyándose en una base constante:

Necesidades Puntos fuertes Intentar salvar Interesado Bajo Tensión
Apreciación Apertura Comodidad Originalidad Enfadado
Admission Tolerancia Armonía Relaciones Deprimido
Realizaciones Autenticidad Tiempo Beneficio Preocupado
Seguridad Fiabilidad Cara Fecha Culpable

Errores

Nosotros también podemos controlar los errores del estudiante conociendo el enfoque del mismo. Pocos estudiantes disfrutan cometiendo lo que llamamos “equivocaciones”. No es posible promulgar un concepto de perfección en una lengua sin correr el riesgo de cometer un error en cualquier momento dado. Más bien, el profesor utiliza una estrategia que lleva al estudiante a cometer el mínimo número de errores posible. Él no tiene que pensar demasiado en las faltas, o empujar a los estudiantes a hacer lo que no pueden, pero sí puede trabajar con ellos, creando un modelo, antes de pedirles que lo reproduzcan. En un clima de verdadera confianza, los estudiantes cometen menos errores.

Gracias al enfoque Persona, quien “otorga el poder” en DialoguE (un término mejor que el de “profesor”), utiliza su flexibilidad para adaptarse a todos los aspectos afectivos de los estudiantes (sentimientos, motivaciones, intereses, actitudes, valores), tanto como para adaptarse a la lengua en sí misma, a cada actitud cognitiva de la persona y a las diferentes maneras de usar la memoria, para así crear diferentes ritmos de enseñanza.

Refuerzo de las lecciones

Aún teniendo en cuenta el ritmo del profesor y del estudiante, una motivación garantizada depende del apoyo a las lecciones.

Por este motivo, el programa de DialoguE se centra en un enfoque individual. Muchas escuelas prometen exactamente eso, pero DialoguE cumple la promesa, estructurándolo todo, por norma, en base a las necesidades y los objetivos del estudiante. Una lección temática siempre es relevante para la vida, la profesión y la variedad de intereses del estudiante, y la habilidad del mismo para utilizar el vocabulario en su mundo real. De hecho, con el objetivo de motivar a través de la concesión de poder, DialoguE ofrece al estudiante tareas que cumplir, objetivos que alcanzar. Normalmente, se logra a través de los siguientes medios:

  • El instructor encuentra el material que le sirve de base, puntos concretos ilustradores, que se relacionan directamente con los objetivos del estudiante. Aquí no es suficiente utilizar un material que sea pedagógicamente adecuado, sino temas “auténticos” relacionados con la vida y los pensamientos del país meta.
  • En cada punto, el estudiante pasa a un proceso de descubrimiento y de apropiación del material.
  • Se anima al estudiante a aplicar sus nuevas habilidades a la lengua con simulaciones que son lo más parecidas posible a las situaciones de la vida real (tema, contenido, etc.)
  • En la medida de lo posible, DialoguE añade maestría a los temas relevantes para las necesidades del estudiante y los prepara para que interactúen con otras personas nativas además de con sus profesores.

Únicamente cuando los estudiantes han completado las tareas y han finalizado la misión, éstos se sumergen en la gramática esencial y en las pautas del uso de la palabra. A diferencia de muchos métodos que afirman que el estudiante no puede aprender a negociar hasta alcanzar un cierto nivel, el enfoque de DialoguE enseña al estudiante a negociar y a conducir conversaciones vitales desde el primer momento de la instrucción. DialoguE se basa en el principio que afirma que una persona puede negociar independientemente de su nivel de competencia: para un principiante decir simplemente “sí” o “estoy de acuerdo” es en realidad equivalente a lo que para un estudiante con un nivel intermedio es decir lo mismo pero de la siguiente manera: “pienso igual que tú”, o para un estudiante de nivel avanzado expresar el pensamiento “comparto tu punto de vista”.

Con su espalda contra la pared, enfrentado a la tarea que debe realizarse, el estudiante desarrollará, por necesidad, su propia trayectoria hacia el aprendizaje.

Al trasladar al estudiante a situaciones de la vida real, le estimulamos, lo máximo posible, para que esté motivado; la memoria del estudiante, ya sea visual, auditiva o sinestésica, trabaja con una solidez óptima.

Sin embargo, no debemos olvidar que, según D. Thomières (5), “la espontaneidad se aprende lentamente y mediante medios no espontáneos”. Es crítico utilizar en su lugar, de una forma sistemática, automatismos, sobre los cuales discutiremos en detalle en la sección del umbral lingüístico.

Diferencias culturales

Un profesor que no tiene en cuenta las diferencias culturales entre él mismo y el estudiante corre el riesgo de crear bloqueos perjudiciales para el estudiante. Todos sabemos que existen ciertos comportamientos y temas tabú en algunas nacionalidades dadas. Por ejemplo, no es apropiado pedir a una persona de origen chino que hable sobre su salud. No es acertado ofender a un africano señalando que otro no ha llegado a dominar el material que se suponía que tenía que estudiar y revisar. También es importante saber que para él, expresar pensamientos como estos, es totalmente contrario a los valores que le fueron inculcados por sus padres y por su tradición. Ciertamente, si el entorno de enseñanza es realmente de confianza, el estudiante se sentirá menos turbado ante estos temas o comportamientos, pero sabemos que, a un nivel cultural, es mejor actuar de una forma que no comporte la necesidad de sacar esos temas.

El umbral auditivo

Otra posible área importante para el estudiante es el nivel en el que él entiende el mensaje transmitido en la lengua meta. El oído humano y el nivel de consciencia es, a nivel fisiológico, el mismo para todo el mundo. Desafortunadamente, no todos los adultos oyen los mismos sonidos, debido a que la lengua materna implanta filtros auditivos en el camino. El sonido de la “u” (6) francesa suena en un oído americano como “ou”. El oído no puede explicar la diferencia entre una “e” abierta francesa y una “e” cerrada francesa, etc.

La no comprensión o la comprensión parcial de lo que el otro interlocutor está diciendo es uno de los mayores obstáculos para la comunicación. Y en la medida en que la voz no puede formar lo que el oído no puede escuchar (7), es necesario atravesar la barrera auditiva para ser entendido y (un tema a menudo perdido) para ser capaz de continuar con la lengua pero sin el profesor. ¿Qué estrategia debemos utilizar para conceder al estudiante un “oído” que le permita entender a los nativos y ser entendido por ellos?

1. Sonido, preparación del oído

Desde luego existen las “máquinas de sonido”, pero además del hecho de que éstas son fisiológicamente desagradables de usar, exigen grandes niveles de paciencia y fortaleza. Muchos estudiantes, decepcionados con su experiencia previa, se han puesto en contacto con DialoguE para conseguir un toque más humano, el que les valida y les ofrece unos niveles de aprendizaje efectivos.

En DialoguE todo entrenamiento comienza con la educación, o mejor dicho, con la reeducación del oído. ¿Qué sentido tiene hacer repetir y memorizar al estudiante palabras y expresiones que no puede entender? Empezar por la educación del oído permite ganar un tiempo precioso y evitar frustraciones comunes. Si a cada momento, durante el curso de la formación, la necesidad parece crítica, una buena parte de la instrucción se dedica a este formato.

¿Cómo puede DialoguE conseguir educar el oído? Presentando sonidos de la lengua, ejercitando la discriminación auditiva, y descodificando el mensaje.

- Presentar la vocal trapezoidal y las consonantes

Dado que la mayoría de las veces el estudiante no está familiarizado con el alfabeto fonético internacional, le mostramos las vocales (y esto sostiene un enfoque natural) que se encontrará más a menudo al leer, pero a través de un triángulo de vocales o de la figura trapezoidal. Esta técnica le proporciona al estudiante una idea clara de qué necesitan los órganos vocales para producir una vocal dada: en francés, por ejemplo, así como la “a” se produce en la parte posterior de la boca y es el sonido más abierto, la “i”, la “u” y la “ou”, se pronuncian en la parte frontal de la boca y son las vocales más fuertes. Para las consonantes, también les mostramos la forma de las oposiciones (oclusivas / constrictivas, tensas / no tensas, etc.)

La pronunciación de cada uno de los sonidos permite una “radioscopia” que tiene lugar en el oído, permitiendo al estudiante detectar los sonidos que no conoce, para detectar los filtros existentes en la lengua materna. “La laringe, recordemos, sólo emite sonidos que el oído puede escuchar” (8). Por lo tanto es muy fácil, al pedirle al estudiante que repita los sonidos, separar aquéllos que él no oye realmente. Si existe alguna duda, una prueba de discriminación auditiva puede ser útil.

- Ejercicios de discriminación auditiva

Para asegurarnos de que el estudiante oye ciertos sonidos y para entrenar su oído, con el fin de que pueda re-oír todas las frecuencias necesarias (en expresión y comprensión), el formador de DialoguE a menudo utiliza ejercicios de discriminación auditiva. Gracias a esta técnica de comparación, en la que se utiliza la oposición de los sonidos, el estudiante llega rápidamente a diferenciar sonidos que antes confundía.

- Descodificar mensajes

El siguiente paso para una mejor comprensión auditiva implica la descodificación de los mensajes. Esto se puede hacer a un nivel global, pero también (y en este aspecto DialoguE es único) palabra por palabra. Cabe destacar que muchos estudiantes que todavía no tienen la habilidad de escuchar todos los sonidos, gastan una gran energía intentando compensar o adivinar, tanto con buenos como con malos resultados, el contenido del mensaje.

Como sugiere Krashen (9), DialoguE envía mensajes cuyo contenido está un poco por encima del nivel del estudiante (n+1). La originalidad de DialoguE radica en llevar a cabo una técnica de discriminación que reemplaza los sonidos básicos por el “contexto del sonido”. Algo que el estudiante debe hacer es detectar cada sonido de la lengua meta; las verdaderas dificultades aparecen al intentar captar esos mismos sonidos en un mensaje, en un ambiente natural compuesto por muchos sonidos. Gracias a esta técnica (10), DialoguE guía al estudiante hacia el estado de “transparencia” cuando escucha un mensaje.

Trabajar con los mensajes como reformulaciones también ayuda significativamente a la comprensión. El hecho de aprender la lengua en el país donde se habla, contribuye a la mejor comprensión desde el momento, insistimos, en que el oído está preparado, ha cambiado. Toda formación de DialoguE, independientemente de dónde esté situada, recrea esas condiciones ideales para el aprendizaje, para así poder mejorar la comprensión, la expresión, y para poder atravesar el umbral cultural.

 
 
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